Chile es un país sísmico y esa realidad ha impulsado el desarrollo de exigencias constructivas que buscan proteger la vida de las personas. La norma sísmica chilena establece criterios para el diseño de edificios, de manera que las estructuras puedan resistir movimientos importantes sin colapsar.
Sin embargo, es importante entender que esto no significa que una construcción quede libre de daños, grietas o desprendimientos menores, sino que su principal objetivo es reducir el riesgo de colapso y permitir que quienes se encuentran en su interior tengan mayores posibilidades de protegerse y evacuar de manera segura.
Por eso, vivir o trabajar en un edificio construido bajo estándares sismorresistentes no reemplaza la prevención familiar y comunitaria. Cada hogar, comunidad y administración debe conocer sus zonas de seguridad, mantener despejadas las vías de evacuación y saber cómo actuar antes, durante y después de un sismo. En una emergencia, las decisiones deben tomarse con calma, evitando correr, gritar o usar ascensores.
- Durante el movimiento, si el edificio es sismorresistente, ubíquese en un Lugar de Protección Sísmica, alejado de ventanas, muebles altos, luminarias, repisas u objetos que puedan caer.
- No evacúe por escaleras mientras el movimiento sea intenso. En edificios, bajar durante el sismo puede aumentar el riesgo de caídas, golpes o aglomeraciones.
- Nunca use ascensores durante ni después de un terremoto, ya que pueden detenerse, fallar o quedar fuera de servicio por cortes eléctricos.
- Cuando el movimiento termine, evacúe con calma si la administración, los equipos de emergencia o las condiciones del edificio así lo indican. Use siempre las escaleras y diríjase al punto de encuentro definido.
- Mantenga pasillos, escaleras y salidas despejadas, y converse previamente con su familia o comunidad sobre cómo apoyar a niños, personas mayores, personas con discapacidad o vecinos con movilidad reducida.

