La seguridad al interior del hogar es un aspecto fundamental para el bienestar de las personas mayores, especialmente en temporadas donde aumenta la permanencia en casa y el uso de artefactos eléctricos, sistemas de calefacción y elementos de cocina.
En este contexto, riesgos como las caídas, las quemaduras, las fugas de gas, las fallas eléctricas y las intoxicaciones pueden tener consecuencias de mayor gravedad, debido a factores como la disminución de la movilidad, problemas de visión o tiempos de reacción más lentos ante una emergencia.
Por ello, la prevención y la revisión periódica de las condiciones de seguridad en la vivienda son esenciales para reducir la ocurrencia de accidentes.
Desde Bomberos, se recuerda que muchas emergencias domésticas pueden evitarse mediante medidas simples, sostenidas y oportunas. Mantener despejados los espacios de circulación, revisar enchufes, cables y artefactos, asegurar una ventilación adecuada y ordenar correctamente medicamentos y productos de limpieza, son acciones que contribuyen de manera directa a la protección de las personas mayores.
Del mismo modo, adecuar el entorno para favorecer la autonomía y disminuir los riesgos permite fortalecer el autocuidado y promover una cultura preventiva que también involucre a las familias y a la comunidad en su conjunto.
Medidas preventivas recomendadas:
● Prevenir caídas manteniendo pisos secos, pasillos despejados y una iluminación suficiente, especialmente en dormitorios, baños y zonas de tránsito frecuente.
● Revisar instalaciones eléctricas y evitar el uso de alargadores sobrecargados o artefactos en mal estado, para disminuir el riesgo de cortocircuitos o incendios.
● Controlar el uso de gas y calefacción, verificando el buen estado de estufas, cocinas y conexiones, privilegiando siempre la ventilación de los espacios.
● Ordenar medicamentos y productos de limpieza en lugares diferenciados, visibles y seguros, evitando confusiones o intoxicaciones accidentales.
● Ubicar objetos de uso habitual al alcance para evitar subir a sillas, pisos o escaleras improvisadas.
La prevención comienza en el hogar. Adoptar estas medidas y reforzar el acompañamiento a las personas mayores es una forma concreta de cuidar la vida, fortalecer el autocuidado y construir comunidades más seguras y preparadas frente a la emergencia.

