Con la llegada del otoño, los hogares comienzan a enfrentar nuevos riesgos asociados al descenso de las temperaturas, el uso de sistemas de calefacción, la acumulación de hojas secas y una menor ventilación de los espacios. Preparar la vivienda con anticipación no solo permite mantener el confort al interior del hogar, sino también reducir la posibilidad de incendios, intoxicaciones por monóxido de carbono, caídas y anegamientos derivados de las primeras lluvias de la temporada.
En esta época del año, la prevención debe centrarse en revisar instalaciones, mantener despejadas las vías de evacuación y reforzar hábitos de autocuidado en la vida diaria. La seguridad comienza mucho antes de que lleguen las lluvias o el frío intenso.
• Revise sistemas de calefacción: antes de usar estufas, calefactores o chimeneas, verifique su estado general, limpie ductos y confirme que funcionen en espacios ventilados. Nunca utilice braseros o artefactos improvisados al interior del hogar.
• Limpie techos, canaletas y desagües: retire hojas, ramas y residuos que puedan obstruir el paso del agua. Esto ayuda a prevenir filtraciones, anegamientos y daños estructurales durante las lluvias.
• Controle el riesgo eléctrico: revise alargadores, enchufes y conexiones que puedan sobrecargarse con el uso de aparatos de calefacción. Evite conectar varios equipos de alto consumo en un mismo punto.
• Mantenga patios y accesos despejados: quite hojas secas, objetos en desuso y elementos que puedan humedecerse o transformarse en focos de caída, especialmente en entradas, escaleras y pasillos.
• Refuerce la preparación familiar: identifique salidas seguras, revise linternas y elementos básicos ante cortes de energía, y converse en familia sobre qué hacer frente a una emergencia dentro del hogar.

